miércoles, 27 de abril de 2011

Andrés y Venecia...

Usted me ofrece navegar en corrientes nuevas, un chocolate oscuro, una ternura infinita, un techo de libros. Usted quiere que vaya a "la ciudad de los canales" para memorizar juntos una partitura, pasear en Góndola, tomar fotografías en la casa de Vivaldi, escuchar música barroca en la Basílica de San Marcos y ver el atardecer. Usted siempre tiene una verdad duradera para mí. Usted me inventa mundos posibles. Usted es un recuerdo en forma de nube, una esperanza futura, aroma de canela, la clave de sol que llevo en la frente, mi jardín perfecto. Yo le ofrezco un té a las 4 de la tarde, un verso cada noche, una mirada distinta, comprender el orden de las palabras, el número "dos", una copa de Merlot y habitar en el centro de mi pecho.

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